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ARTÍCULO DEL PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN DE AUTÓNOMOS DE GALICIA.

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 EL GRAN CONFINAMIENTO Y LA GRAN RUINA

La crisis económica que tenemos ya encima, como consecuencia de la gestión de la crisis sanitaria del coronavirus, pasará a los libros de historia, posiblemente con la denominación de “El Gran Confinamiento”, una especie de harakiri colectivo que la sociedad española se ha visto obligada a hacer, por orden de los poderes del Estado, y debido a la imprevisión, supina incompetencia y negligencia de los gestores de lo público. Una crisis donde ha quedado más que patente que en España lo público es una rémora que no funciona ni para atrás, y lo privado tiene que acudir siempre al rescate y que, no obstante, lleva a los rectores a la curiosa conclusión de que la solución de futuro es seguir aumentando la presencia de lo publico en detrimento de lo privado, sin caer en la cuenta de que con ello están condenando a la sociedad española a la muerte, bien por virus, bien por inanición y a la desaparición sin más.

También hay que reconocer que, a la vista de lo sucedido, la implantación de un mando único centralizado ha resultado un fracaso absoluto, porque el gobierno no estaba preparado para asumir la gestión, no tienen idea de nada y todo ha sido fruto de la improvisación. Es posible que nos hubiera ido si las CC.AA hubieran conservado sus ompetencias. Al menos algunas, las más eficientes, tal vez se habrían salvado. Los que pensamos que sobran las Comunidades Autónomas, igual tenemos que recapacitar y empezar a pensar que lo que sobra es el Estado, que no ha podido demostrar más ineficacia. Ni queriendo lo podrían haber hecho peor. Lo que parece demostrado es que la digestión de ambos al tiempo se nos atraganta, cuando vienen mal dadas.

El impacto de la crisis en la economía es ya brutal, pese a que el gobierno, con su ineptitud habitual, apenas ofrece cifras. Tal vez tengamos que esperar a que las empresas de telefonía nos digan cuántas líneas de móvil han desaparecido, como en China, que asegura que fallecieron escasamente 4.000 personas, pero la cifra de móviles muertos asciende a 27 millones. Asistimos a un ejercicio de locuacidad parlanchina de los responsables, para decir todo tipo de tonterías, sin que acierten ni a contar los muertos, ni a evitarlos ni a suministrar medios a los profesionales, ni nada de nada. Es lo más pavoroso que hemos vivido. Este maldito gobierno pasará a la historia cómo el peor de todos los tiempos, y mira que el listón está bajo… La pesadilla que vivimos y la que se nos viene encima es para no dormir.

España ha sufrido un confinamiento más largo y estricto y que buena parte del resto de países europeos. El país está prácticamente parado, salvo servicios esenciales, algunos de los cuales, si bien teóricamente trabajan, en la práctica lo hacen también bajo mínimos, en muchos casos sin poder facturar y, por tanto, sin cobrar.  Sectores por los que la economía española apostó decididamente, como la hostelería, comercio, transporte, turismo y el ocio, entre otros, han experimentado un descenso de entre un 60% y un 100% interanual en el último mes. El 80% de las empresas ha visto reducida su actividad, en mayor o menor medida, la mitad ha decidido paralizar sus planes de nuevas contrataciones y el 8% optó por echar el cierre, al menos temporal, tal vez definitivamente.

Los diferentes estudios e informes avanzan una recesión que podría oscilar entre el 8% y el 13% del PIB en 2020, pero podría ser mucho peor en función de lo que tarde el gobierno en abrir la actividad y la solución que se dé a los problemas de liquidez de las empresas.

El consumo privado descenderá al destruirse empleo y aumentará el ahorro por precaución, se hundirá la inversión empresarial y las exportaciones, sobre todo el turismo y la restauración.

La recuperación será lentísima y puede llegar a 2.022, sin tener en cuenta los posibles rebrotes de la enfermedad y nuevos parones en la economía, hasta que tengamos vacuna o remedio contra el bicho.

El descenso de la actividad tendrá consecuencias dramáticas sobre el empleo, y llegaremos rápidamente a una tasa de paro por encima del 20%, muy por encima diría yo. Pronto estaremos en 6, tal vez 7, quizás 8 ó 9, millones de parados.

Y para rematar la tormenta perfecta, el déficit publico alcanzará cerca de un 11% del PIB en 2020, mientras que, muy posiblemente, no bajará del 6% en 2021. La deuda pública, por su parte, se situaría en cerca del 120% del PIB en los dos próximos años, mal contada, porque seguramente sea muy superior. La crisis de 2.008 parecerá una broma. España afronta el mayor golpe económico de su historia.

La caída del negocio del sector turismo se estima para 2020 en 124.500 millones de euros, es decir un descenso del 82% con respecto a lo ingresado en el 2019.

En cuanto a la hosteleríael 58,9% de los establecimientos señalan que tendrán que reajustar la plantilla a consecuencia del confinamiento. Además, el 5% de los bares (alrededor de 15.000) han tenido que cerrar sus puertas de forma definitiva y la previsión apunta a que pueden echar el cierre 40.000 bares españoles, el 15% del total.

El sector del ocio nocturno prevé el cierre del 50% de locales si no se actúa de una forma urgente y eficaz.

Otro de los grandes sectores que se verán gravemente afectados es el del automóvil, que prevé una caída de las ventas en un 30%.

Y en cuanto al comercio, el sector estima que un 20% del comercio tendrá que cerrar definitivamente, lo que supone más de 80.000 comercios que dan trabajo a 240.000 personas.

Otro sector que se muere es el de las peluquerías, en concreto el sector calcula que la crisis del coronavirus y el confinamiento puede provocar la desaparición del 42% de las peluquerías, más de 20.000 establecimientos, y se perderán más de 1.280 millones de euros este año, el 44,4% de la facturación del sector.

Y también hay que referirse a un segmento muy importante, qué es el de los profesionales liberales, que cotizan a través de las Mutuas (Médicos de la sanidad privada, Ingenieros, Abogados, Procuradores, Arquitectos, etc…), que están completamente abandonados, sin trabajo, sin derecho a paro, sin facturar, sin nada. Un segmento que agrupa a unas 400.000 personas, muchas de las cuales se quedarán también por el camino.

"No dejar a nadie atrás", dice el jefe de la cosa; pues menos mal.

A los autónomos que han echado el cierre todavía no se les ha devuelto la cuota que se les cargó en marzo y muchos ERTES están todavía sin resolver y los trabajadores sin cobrar un euro.  Hay 4 millones de trabajadores en ERTE en su casa, pero no llegan a 2 millones los que están cobrando la prestación. Una parte importante de afectados por ERTE, tendrán que esperar hasta el 3 de mayo para ver el dinero en sus cuentas.

El pasado viernes, 17 de abril, los autónomos que dejaron de trabajar en marzo, o cuyos ingresos cayeron más del 75%, vieron ingresada la prestación extraordinaria por cese de actividad (unos 660 €). Eso sí, el Gobierno ha cobrado a todos los autónomos de España, más de 3,2 millones de personas, la cuota íntegra del mes de marzo. La parte correspondiente a los 13 primeros días del mes, antes del estado de alarma, tendrán que pagarla todos los autónomos, sin excepción, y el resto de los días, habrá que esperar hasta la segunda quincena de mayo, cuando supuestamente recibirán el dinero indebidamente cobrado. Con dos meses de retraso. Y la cuota que los Autónomos pagarán en abril, habrá que esperar a junio para que el gobierno la devuelva. Los Autónomos financiamos al Gobierno. Vivir para ver.

El resto de los Autónomos, tendrá que seguir pagando los mismos impuestos y trabajando, por lo que esta medida incentiva a muchos autónomos a cerrar en lugar de premiar los que intentan seguir produciendo.

En el capítulo fiscal, todo se reduce a aplazar los pagos pendientes y ampliar el plazo para la presentación de los impuestos trimestrales hasta el 20 de mayo; la máquina trituradora de hacienda no perdona; así, la campaña de la renta de este año no se ha movido: empezó el 1 de abril y está prevista que dure hasta el 30 de junio, como es habitual. Tampoco han suspendido las citas presenciales, pese a que las oficinas de la Agencia Tributaria están cerradas, lo cual complica aún más la vida del contribuyente. Al gobierno no le importa.

Por último, algo que ya sabíamos, los créditos ICO no valen para nada, porque no llegan a los Autónomos, y además no son ninguna ayuda, es una inyección puntual de liquidez, pero luego hay que devolverlos. Por otra parte, la maquinaria burocrática de la administración y los protocolos de las entidades financieras, que por otra parte tampoco están trabajando con normalidad, complican el asunto hasta la desesperación.

Ante este escenario, es urgente una recuperación de las libertades, el levantamiento del castigo del confinamiento, y un calendario claro y consensuado de reapertura de la actividad económica, que elimine la incertidumbre, contribuya a dar tranquilidad y confianza y prepararnos para remontar la crisis. Mientras, suspender todas las cotizaciones sociales, el pago de impuestos, agilizar los pagos de la administración a proveedores y una vez que se abra la actividad, ayudas a fondo perdido a los sectores que han sufrido el parón, para preparar el escenario que se avecina, bonificaciones y exenciones fiscales, a nivel estatal, autonómico y local, y entonces sí, elaborar un calendario de pagos aplazados para todo aquello que haya quedado pendiente durante el estado de alarma.

Recuperar la libertad, reactivar la economía, remontar la crisis, sin perder de vista lo más importantes, volcar todos los recursos disponibles en combatir la enfermedad y curar y atender a los enfermos. Pero hemos de ser capaces de hacer todo ello de manera simultánea o, entonces sí, habremos fracasado como sociedad y además de los muertos, que lamentablemente son irrecuperables, mucha gente se quedará atrás. Hemos de evitar que, tras el gran confinamiento, venga la gran ruina.

A Coruña, 24 de abril de 2.020.

FRANCISCO JAVIER PÉREZ BELLO.

PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN DE AUTÓNOMOS DE GALICIA.

 

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27/04/2020 ir arriba

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