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Mariano Rajoy no ha tardado en reaccionar a los ataques de los mercados sobre la deuda española y a las exigencias de la UE de acelerar sus ajustes y reformas, tras conocerse el martes pasado los detalles de los Presupuestos del Estado. A través de un escueto comunicado, el Gobierno anunció por sorpresa recortes por más de 10.000 millones de euros en los dos servicios públicos básicos, la sanidad y la educación, que el líder del PP prometió dejar al margen si llegaba a la Moncloa. Lo hacía tan solo seis días después de presentar las cuentas públicas, que ya incluían un tijeretazo de 27.300 millones.
La nota no explicaba cómo y dónde se llevarán a cabo, tan solo informaba de que el presidente se había entrevistado ayer con los titulares de ambas carteras, Ana Mato y José Ignacio Wert, para definir las reformas destinadas a lograr ese ahorro mediante «una mayor racionalización, eliminación de duplicidades y eficacia en la gestión de los grandes servicios públicos». Los cambios se pondrán en marcha este mismo mes. No figurará entre ellos el copago, ni siquiera para las rentas más altas, como había sugerido el ministro de Economía.(Seguir leyendo)
Fuente la Voz de Galicia
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