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La crisis baja la construcción en la costa al 10 % del volumen del 2007.
Hubo un tiempo, en la década pasada, en el que la intensa presión urbanística que soportaban muchos puntos del litoral gallego encendió las alarmas. Los promotores buscaron aquí el suelo que precisaban para edificar una oferta residencial alternativa a la saturada costa mediterránea. Y los concellos encontraron en esa demanda una suculenta vía de ingresos. El ladrillo se erigió en emblema de aquellos años de opulencia. Municipios de apenas 3.200 vecinos, como Barreiros, llegaron a visar en dos años proyectos para 3.400 viviendas, sin que la ley urbanística sirviera de freno. En los concellos de la costa se tramitaron 26.233 viviendas en el 2007. Pero la burbuja estalló y el litoral se pobló de edificios a medio hacer y casas vacías. La resaca continúa. Cuatro años después, la construcción junto al mar se ha estabilizado en 2.730 viviendas por ejercicio, el 10 % de las que se autorizaban antes de que el sector saltara por los aires. (seguir leyendo)
Fuente la Voz de Galicia
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