El sector prescinde de 7.000 habitaciones en los alojamientos de la comunidad por lo menos hasta abril ante la caída de la demanda en temporada baja agravada por la crisis.
Las peores expectativas de los hosteleros gallegos de cara a 2012 no se han hecho esperar y el temor de los cierres del que el sector alertaba el año pasado ya es una realidad. Desde enero se han clausurado más de 7.000 camas en la comunidad, lo que supone un 10% de las 74.000 plazas ofertadas entre más de un millar de establecimientos. El sector prevé prolongar este cierre al menos hasta Semana Santa y así evitar pérdidas en el primer cuatrimestre del año cuando la bajada de la demanda es más pronunciada. Este ahorro, según apuntan, se producirá con el recorte de la plantilla hasta abril y con la reducción de los gastos de mantenimiento. El goteo de datos negativos -Galicia fue en 2011 la comunidad que registró una mayor caída de la ocupación, los precios y la rentabilidad- se agravó con la crisis y este invierno los empresarios del sector se vieron obligados a cerrar más plazas que en temporadas anteriores.
La Asociación de Hostelería de Compostela fue la primera en lanzar la voz de alarma al confirmar que no abrirían sus puertas un total de 13 hoteles, ocho pensiones y otros locales de hospedaje de la capital gallega y su área metropolitana, lo que supone un millar de plazas. En la provincia de A Coruña, estos casos ascienden a 2.000 -la mitad en Santiago-, según confirma el presidente de los hosteleros coruñeses, Francisco Canabal. Pero es Pontevedra la más perjudicada por el parón turístico en invierno pues las cifras de la Federación de Empresarios de Hostelería de la provincia (Feprohos) revelan que 4.000 habitaciones de As Rías Baixas estarán sin servicio hasta la época estival. El responsable de la entidad, José Magaz, diferencia zonas como Sanxenxo , O Grove, A Guarda o Baiona, enfocadas en exclusiva al turismo de verano, a ciudades como Vigo o Pontevedra donde en temporada baja se explotan otros nichos de mercado como el turismo de negocios, lo que permite a los establecimientos seguir abiertos. Lugo y Ourense representan la otra cara de la moneda de esta tendencia y en ambas provincias los cierres son anecdóticos.(Seguir leyendo)
Fuente la Opinión A Coruña
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